viernes, 13 de marzo de 2015

Los nuevos extraterrestres (Juan Piquer Simón, 1983)

En nuestro anterior artículo sobre el cine de Juan Piquer Simón explorábamos como el director valenciano demostraba buen ojo para saber lo que se cocía a nivel internacional, buscando la forma de trasladar, aunque fuera a modo de spoof involuntario, a suelo patrio historias parecidas a las triunfadoras internacionalmente. Si Supersonic Man no dejaba de ser una respuesta  low cost a Superman, nuestro título de hoy, Los nuevos extraterrestres, se inscribía en el fenómeno alien bondadoso que triunfaba de la mano del E.T. de Spielberg. Aunque siendo del todo sinceros la cosa no iba encaminada en esa dirección. Piquer Simón, a pesar de ya haber firmado alguna película de aventuras familiares como Viaje al centro de la tierra, aspiraba a una película con un contenido más violento, o como mínimo con más mala leche. Estábamos pues ante algo más parecido a una derivación de Alien que de E.T. O eso al menos es lo que Piquer puso como excusa ante la confusión, caos y diferencia de tonos mostrados en Los Nuevos Extraterrestres.


Sea por el tijeretazo impuesto por los productores o por mano del propio Piquer, estamos ante la que sea posiblemente la obra más confusa, divagante y por ello a ratos cómica de la filmografía del director valenciano. No solo se trata de esos planos “Ed Woodianos” donde es de día y de noche sin solución de continuidad, o el tono en vaivén entre lo familiar y lo despiadado y cruel. No. Se trata de que en sí mismo estamos ante una historia sin pies ni cabeza, en la que se adivinan a grandes rasgos los rasgos maestros de la trama, pero nunca que hay detrás de todo ello.


Ni las motivaciones, ni la psicología de los personajes tienen relevancia. Debemos sentir simpatía por el niño y el extraterrestre (el mágico Trompi) solo porque sus roles aparentemente están diseñados para ello y por contraposición a los “malos” de la función. Así pues no importa que el niño sea de una repelencia insoportable, o que el mágico y bondadoso Trompi tenga arranques de cabronería irritante. Se trata de empaquetar un film “familiar” al precio que sea y no se puede dejar que algo tan insignificante como el guión arruine la propuesta.


Capítulo aparte merece el uso indiscriminado de la niebla. Si bien es cierto que esto es un formalismo recurrente en las obras de Piquer simón, es en esta película donde toma mayor relevancia. Sí bien entendemos la intencionalidad de crear un cierto aire de misterio se acaba por rozar el esperpento. No tan solo por aparecer en modo random sino por la cantidad empleada, hasta el punto que por momentos no solo no funciona como herramienta de misterio sino que acaba por incluso impedir la visión clara de lo que pasa en pantalla. ¿Elipsis irónica para tapar posibles errores argumentales? Tratándose de Piquer Simón podría incluso ser posible, solo que dada la confusión general en el film no apreciamos donde está la diferencia en usar dicho recurso irónico.


Los Nuevos Extraterrestres es probablemente algo muy alejado de lo que hubiera querido su director. A medio camino entre el film de terror que pretendía filmar, la película familiar que le impusieron y la spoof movie que finalmente no fue (para eso ya tenemos El ETE y el OTO de los Hermanos Calatrava) ha acabado por ser ese film de culto, en el peor de los sentidos posibles, víctima de una adoración freak destinada a la chanza y la burla. Lo peor de ello es que para no dar no da ni risas. Quizás alguna sonrisa limitada al carisma de su protagonista alienígena y poca cosa más. Un desastre sin paliativos y uno de los momentos más bajos sin duda de la filmografía “piquersimoniana”.


Escrito por Alex P. Lascort


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